De la aceptacion al amor incondicional


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Como seres humanos caminamos en la vida con una serie de esquemas y patrones que codifican nuestra existencia. Asumimos nuestra realidad desde lo que hemos aprendido de nuestra familia, de la sociedad y de la religión a la cual pertenecemos. Somos guiados por adultos y autoridades que moldean nuestras vidas, basados en los valores y creencias a las que ellos se apegaron, de la misma forma que nosotros ahora nos adherimos a las nuestras.


Como padres tratamos de mostrar a nuestros hijos lo que consideramos es lo mejor para ellos, al igual que lo hicieron nuestros padres con nosotros. Asumimos que así debe ser desde nuestro concepto del AMOR. Pero mi caminar por la vida me ha ensenado cosas muy diferentes. Vinimos con libre albedrio, ósea total libertad para decidir, por lo tanto somos responsables de nuestro destino.


Entonces que hace que para nosotros como padres sea tan difícil respetar los caminos que nuestros hijos eligen? La respuesta que he encontrado es el gran MIEDO a sufrir y verlos sufrir a través de su experiencia, porque no logramos aceptar la perfección de cada elección que tomamos, no aceptamos que tras cada paso que damos, cada uno de nosotros vive una experiencia divina, porque aun seguimos juzgando las experiencias como buenas o malas al hacernos victimas de la vida y no asumir la total responsabilidad de quienes somos.


Una de las grandes cualidades del amor es la Aceptación. El amor incondicional es el respeto y la total aceptación por las elecciones que hacen los demás y en especial las que nuestros hijos escogen vivir. Para muchos de nosotros como seres humanos, esto es un gran reto, poder seguir conectado al gran flujo del amor y aceptar que todo y todos somos parte del gran baile, en el que cada uno participa en forma diferente, única y especial.


Cuando comprendemos el verdadero significado de la aceptación, nos alejamos del sufrimiento y nos acercamos al amor, esto no quiere decir que no hagamos uso de nuestro discernimiento.